La mendocina que es récord de cuarentena: 118 días varada en altamar sin poder bajar a tierra

“Los días son muy aburridos… No me quiero quejar porque tengo todo lo que necesito a bordo, pero ya no sabemos qué inventar “, confiesa la joven mendocina Camila Ávila (30), que se subió a un crucero en enero, para trabajar como guest relations manager (algo así como una jefa de recepción), y por la crisis del coronavirus aún no sabe cuando podrá volver a pisar tierra firme.

“Perdí la cuenta de cuantos días llevo sobre el mar, pero serán unos 118 sin poder bajar. El 28 de febrero, luego de haber estado en la Antártida, llegamos a Ushuaia. Ese fue el último día que tocamos tierra. Allí desembarcaron pasajeros y embarcaron nuevos. Y tomamos rumbo para Sudáfrica porque el crucero terminaba en Cape Town”, relata acerca de su periplo.

A esa altura del itinerario se desató la crisis sanitaria por la pandemia, cambiando todos los planes del barco y, claro, los de ella misma. “Empezamos a navegar y cuando llegamos a Tristán de Cunha, una isla en el Atlántico Sur donde los pasajeros tenían unos tours programados, todo se canceló por la preocupación que ya generaba el contexto global. De esa manera, navegamos directamente a Sudáfrica”.

El 20 de marzo, ya en el continente africano, los pasajeros tuvieron que esperar una autorización especial para desembarcar. Los tripulantes los vieron irse desde arriba del barco, sin poder bajar del mismo. La navegación -ya solo con los 90 empleados de la empresa a bordo- continuó durante varios semanas. Pasaron por Portugal, las islas Canarias y arribaron a Southampton, Inglaterra, país en el que, se suponía, tendría mayores posibilidades de conseguir un vuelo con conexión a su casa.

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